La mañana de Elvireta:
El Camino sale de León por el puente de San Marcos que cruza el río Bernesga. Nos hemos despedido delante del Parador de Turismo, antiguo hospital de peregrinos en la Edad Media y merece la pena detenerse y disfrutar de la rica ornamentación plateresca de su fachada.
El camino discurre paralelo a la carretera en algunos tramos y me he cruzado con Rita, la leonesa y con Joseph más adelante. ¡Qué ilusión, eso no había ocurrido ningún día!
Llego a Villadangos del Páramo en media hora y decido investigar un poco porque aquí no hay oficina de información y el albergue aún está cerrado. Esta vez ha sido la farmacéutica quien me ha contado algunas cosas:
"Era páramo, ya no lo es; tiene agua. Era agrícola, ahora también tiene industria y servicios. Su gente disminuía; ahora llegan nuevas gentes. Es un pueblo hacia el futuro, pero feo y me sabe mal decirlo"
En la guía que lleva Joseph en el bolsillo del pantalón hay una foto de unas pallozas típicas de León y ha entrado en Villadangos buscándolas .
Le he dicho que no las busque, nadie me ha dado razón. Hemos ido juntos a fotografiar la Iglesia parroquial que tiene un mosaico de vértebras humanas en el atrio y unas puertas de madera con relieves de la batalla de Clavijo y el tributo de las cien doncellas.
El sacerdote que lleva esta parróquia y una viajera estaban comentando lo hermosas que son estas puertas con estos dos graciosos relieves policromados que representan la mítica batalla.
En el interior un retablo barroco con dos tallas de Santiago, una en versión Matamoros en su caballo blanco y la otra como Santiago peregrino.
Hemos hablado también con unos caminantes, italiana y brasileño que nos han hecho una foto. Nuestra conversación ha girado en torno al adjetivo histórico que se le atribuye al santo, Matamoros.
El tributo de las cien doncellas
En 783, el califa de Córdoba, Abderremán I, impuso al usurpador Mauregato un tributo que consistía en la entrega periódica de cien doncellas. Mauregato murió a manos de dos de sus condes, ultrajados por semejante pacto, y el tributo fue sustituido por un pacto en metálico. En 844, Abderramán II reclamó de nuevo el tributo, provocando así la batalla de Clavijo, en la que los sarracenos fueron derrotados gracias a la milagrosa intervención de Santiago Matamoros.
Hoy pernoctamos en un hostal de carretera.
Mandó esta fotografía de unas olorosas lavandas que Joseph fotografió, pensando en vosotros que cada día perdéis un ratito de vuestro tiempo en visitarnos.
Clara y Mario, ¿adivináis para que sirve este trozo de tronco de árbol que han colocado en la puerta del albergue ?
Nos encanta leeros todos los días, y saber como estáis.
ResponderEliminarEs muy enriquecedor hablar con otras personas, tener ese tiempo sereno, sin prisas que llena el alma, y eso es una de las cosas que te da el camino.
¡Buen Camino y hasta mañana!
un día más, aquí estoy con vosotros, recorriendo vuestra nueva etapa.
ResponderEliminarya veo que la cosa va bien y que entabláis conversaciones con otros peregrinos.
bueno, esperaré la ruta de hoy para charlar un rato con vosotros.
buen camino
Vicente
No he acabado de entender lo de las pallozas, ¿en la guía ponía que había pero no era así?
ResponderEliminarEl otro día, viendo la postal que enviásteis nos sorprendimos de lo avanzados que váis ya... No sé cómo será la apreciación del tiempo para vosotros (si os pasará lento o rápido) pero desde aquí parece que fue ayer cuando salíais y parece mentira ver tantas cosas bonitas en tan pocos días. Qué envidia más sana... La verdad es que estáis consiguiendo que se nos despierte también el gusanillo de hacerlo algún día. :)
Besos desde La Garriga.
P.D.: Me tiene intrigada lo del trozo de tronco en la puerta del albergue...
Betty
Con mi cafelito y mi tostada... hoy es domingo, ayer hubo fiesta y nos acostamos tarde... puedo oler esas lavandas... mmmmmmmmm.... ¡¡qué maravilla!!
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