“De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente”
Esta frase que no recuerdo donde la leímos, le viene muy bien a la etapa de hoy; el río Arga será el compañero inseparable de los peregrinos hasta la primera gran urbe del Camino, Pamplona.
El Camino es un continuo subir y bajar en un entorno de hayedos sobre una alfombra de sotobosque donde abundan los helechos y brezos. De vez en cuando vemos caseríos navarros que parecen surgidos de la época medieval.
La salida de Zubiri es quizá la nota diferente de todo lo visto hasta ahora: la fábrica de magnesitas en cuyo entorno se notan los vertidos no ayuda a tener buen sabor de boca.
Joseph me dice que escriba que se solidariza con las protestas de los ecologistas que están en todas las curvas de la carretera.
Dicen que cada persona tiene un ritmo al caminar y Joseph tiene el suyo. Hoy ha caminado al ritmo del pequeño grupo que conoció ayer y me comenta que él debe caminar sin tantas paradas, más continuo …
Han pasado por Larrasoaña, Akerreta, Zuriain, Irotz, Villava y Burlada hasta llegar al puente medieval de la Magdalena de Pamplona donde yo lo he esperado leyendo el libro que me regaló “sauron” el día que nos conocimos.
Mi caminante ha seguido con Rafael y Pamela atravesando el parque hasta toparse con las majestuosas murallas de la ciudad pasándolas por el Portal de Francia. En el albergue les han puesto el sello a su credencial.
El GPS de la furgo me ha llevado hasta la pensión que teníamos reservada en el centro de la ciudad.
Toda la tarde la hemos dedicado a dar una vuelta por la ciudad y los lugares más típicos del centro. Hemos visto la Catedral, de un gótico particular construída sobre una catedral románica durante el siglo XIV y XV.
El Camino serpentea entre estos espacios urbanos, la calle de la Curia, plaza San José, calle de los Mercaderes hasta topar con la plaza del Ayuntamiento que está presidida por la altiva fachada dieciochesca de la casa consistorial.
Hemos paseado por la avenida Carlos III hasta la Plaza del Castillo donde está la ruta de bares que Hemingway hizo famosos en su libro Fiesta.
Tomarnos un café en el Café Iruña (donde Hemingway tiene su rincón) ha sido un encuentro con el siglo XIX que es lo que se percibe nada más traspasar el umbral.
Hemos pateado los adoquines que cada año el siete de julio pisan toros y mozos en el escaso kilómetro de recorrido en los encierros de San Fermín. Desde Corralitos, cuesta de Santo Domingo, pasando por la plaza del Ayuntamiento, curva de Mercaderes, Estafeta hasta la plaza de Toros.
Mañana abandonaremos esta ciudad por el pequeño puente medieval sobre el río Sadar.
¡Qué bien que lo estay pasando! Nos alegra mucho y estamos disfrutando con vosotros.
ResponderEliminarNota: Vienen bien las barritas energéticas, chocolate, golosinas, azúcar o frutos secos, cuando las fuerzas faltan y la cabeza se vuelve algo loca (pájara) o antes de una fuerte subida.
"De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente" viene del juego de La Oca, un juego de origen ancestral que simboliza el camino de la vida en un trasfondo oculto, o mejor dicho, que se ha olvidado con el tiempo.
ResponderEliminarUno de los errores comunes del caminante novel, es caminar en grupo. Efectivamente cada persona tiene su ritmo, y si no vas al tuyo te cansas más. Por otra parte, caminando en grupo no se puede experimentar la introspección que uno va haciendo al caminar, es como un camino interior que vas recorriendo día tras día mientras haces el camino exterior.
Yo creo que sé donde leíste "de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente"... titulé asi un capítulo de mi diario de Salamanca en viajeros. Puede que de ahí, o de la Oca, como dice Jose ¡cuántas veces no abré dicho yo eso en mi infancia! Y tienes razón, le va estupendamente a este capítulo.
ResponderEliminarMaravillosos lugares, Elvireta. Yo también tengo ganas de pasear por Pamplona.
Besos
Gràcies per les vostres fotos i comentaris, són molt guapes. Que vagi bé i bona sort!
ResponderEliminarFloren.