Elvireta dice
Al salir de Astorga con la mirada fija en los Montes de León el camino avanza por la comarca de la Maragatería.
Recuerdo con cariño un trabajo sobre una provincia española que el profesor del instituto donde cursaba el bachillerato nos mandó hacer. Me tocó León y desde entonces no se me han olvidado algunos nombres: el Bierzo, la Maragatería, La Montaña, Tierra de Campos …y las otras comarcas ya no sé. En aquella época costaba mucho conseguir imágenes y yo ilustré la portada con una pareja de maragatos dibujados a mano, en plan cursi, cursi. Estas parejitas de personajes típicos las he visto en muchas de las tiendas de Astorga mientras paseaba esperando que abriesen para comprar el pan y la fruta para la cena.
Me ha costado mucho encontrar la carretera que conduce al final del camino de hoy.
Se han acabado los páramos sin sombra. Se ha terminado la llanura castellanoleonesa. Los pueblos que he ido encontrando por el camino se han revitalizado gracias a este río de vida que traen los peregrinos.
Paso por Castrillo de los Polvazares, Santa Catalina de Somoza, el Ganso y llego a Rabanal del Camino. He hecho todo el trayecto en solitario por una carretera estrecha y muy rural pensando que no sé qué pasaría si la furgo se pusiera enferma.
Había leído que Rabanal tiene sólo 60 habitantes, pero mantiene abiertos cuatro albergues. Al llegar he entendido el porqué dicen que es uno de los lugares más acogedores de final de etapa. Un señor anciano sentado en un banco de piedra ofrecía sonrisa y conversación a todo el que paraba a saludarle. Con él me he quedado hasta la llegada de Joseph.
Me ha contado que Rabanal fue también albergue de Felipe II en su peregrinación a Santiago. También me ha dicho que los peregrinos, antiguamente, se paraban aquí a recobrar fuerzas y se agrupaban para pasar las cumbres del peligroso monte Irago donde acechaban los bandidos.
Este pueblo sencillo y acogedor tiene las casonas macizas de piedra; nosotros, esta noche, dormiremos en una.
Las palabras de Joseph
Cuando emprendes esta aventura todo son preocupaciones. Uno tiene miedo de perderse por no encontrar las señales o de estar solo y no poder preguntar a nadie.
Que se tranquilice todo el mundo.
Las señales abundan a lo largo de todo el Camino y en las ciudades suelen estar muy cuidadas. Las he encontrado de muy diversas formas, casi siempre flecha amarilla o concha de peregrino. Hoy estaba preocupado al salir de Astorga porque era muy temprano y la oscuridad era total. Con sorpresa me he encontrado el camino a seguir mediante iluminación empotrada en el suelo de manera que al mirar hacia adelante unos puntos luminosos en la calzada de piedra te marcaba la ruta.
Hoy nuestro camino se ha tornado nuevamente interesante porque el paisaje vuelve a ser alegre y lleno de colores. De telón de fondo las desgastadas elevaciones de los Montes de León.
Esta etapa es agradable, fácil y sin dificultades importantes. En este tiempo las retamas y lavandas en flor alegran la vista de quien las contempla. Amarillo y lila en pacífica convivencia llenan las orillas de los senderos.
Después de comer nos hemos acercado a Castrillo de Polvazares como muy bien nos ha recomendado Vicente Romero. Es un pueblo arriero que tiene declaración de conjunto histórico.Todas sus casas muy bien cuidadas, puertas y ventanas de verde son el ejemplo de la
arquitectura popular maragata.
La sorpresa mágica de hoy ha estado en la iglesia de Santa María de Rabanal, de las pocas hechuras románicas que se conservan en la zona.Llena de peregrinos, casi todos extranjeros, hemos asistido a una ceremonia sencilla de Canto Gregoriano.
El recogimiento, la poca luz, los ramos de flores de retama, roble y brezo y la olor a cera, lo impregnaban todo.
Mario y Clara, una preguntita: ¿De qué color es el caballo blanco de Santiago? La foto es para despistaros.
Aún más si cabe, nos estáis dando un poco de envidia, pues a partir de ahora vais a disfrutar casi hasta Santiago de unas etapas maravillosas. Todavía recuerdo nuestra sorpresa al descubrir que aun existían lugares tan profundos que se han mantenido aislados de la vorágine de nuestro mundo moderno.
ResponderEliminarNos ha llamado mucho la atención esas luciérnagas que también caminaban hacia Santiago...
Desde luego estas disfrutando en primera persona del máximo primaveral, yo no conozco tanto como vosotros la flora, pero también soy un enamorado de ella.
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ResponderEliminarQuerida pareja, he visto señalizado el desvío a Compludo cuando he subido a Joseph a Ponferrada.Siempre quiere que lo deje en el punto que terminó.No puedo ir a esa Herreria como me aconsejasteis porque quiero prepararle una sorpresa en Villafranca del Bierzo porque es su cumple.
ResponderEliminarLa primavera es hermosa en casi todos los sitios y vosotros que sois buenos senderistas sabéis apreciarla muchísimo.
Un abrazo desde Molinaseca, un pueblo precioso a 6 km de Ponferrada.Ha valido la pena pernoctar aquí.
Negro. Tenemos postales. Tenemos una piscina nueva en la terraza y es azul.
ResponderEliminarUn día iré a la tuya casa. (texto original de Mario)
la iglesia es preciosa.
ResponderEliminarJoseph... ¡¡feliz cumple!! -aunque sea con tanto atraso.
Beso y abrazo fuertotes.